¿Cuál fue la primera cafetería en la CDMX?

Miriam Apolinar Sánchez

El chocolate era un rival formidable para el café y la cafetería Manrique fue la primera en declararle la guerra.

A finales del siglo XVIII (1789) en la calle de Tacuba, en el centro histórico de la Ciudad de México, el café Menrique abrió sus puertas.

Originalmente, las cafeterías también funcionaban como lecherías, ya que algunos de sus propietarios tenían ranchos y ahí distribuían la leche, tal fue el caso de Café Manrique, que también era lechería, propiedad de Ignacio Encinas.

En los archivos se tiene registro que en este café se llegó a ver al cura Miguel Hidalgo y Costilla, quien ya se perfilaba con aspiraciones de buscar la independencia de México, por las pláticas que mantenía, afirmó en una entrevista José Luis Curiel Monteagudo, investigador gastronómico.

Poco a poco el café y toda la zona fue convirtiéndose en el punto preferido para tertulias y reuniones de personas importantes.

En el año de 1808 surge De Medina, una cafetería en la calle de San Francisco, lo que hoy es Madero, también ubicado en el Centro Histórico.

“En este café llegaron las primeras noticias sobre la invasión de Napoleón a España, aquí la gente supo lo que pasaba en el Viejo Continente. Posteriormente, tuvo lugar la Independencia de México y durante varios años los establecimientos cerraron y otros se mantuvieron estáticos, pero para el año de 1833 abre sus puertas el Café Águila de Oro”, indicó Curiel Monteagudo.

En este momento las cafeterías empezaron a vender alimentos, el mejor ejemplo son las comidas corridas, así los comensales no solo disfrutaban un buen café, sino que podían comer. O en su caso, disfrutar de una tertulia, socializar con el círculo que los rodeaba.

Ya en los últimos años del siglo XIX las cafeterías empezaron a tener más fama y se expandieron por todo el país.

En algunas cafeterías de México, también se ofrecía una gran variedad de helados, tal es el caso de la cafetería «Café de la Sociedad», en Coliseo Viejo (hoy calle 16 de Septiembre).

En otros estados de la república también se registraron grandes cafeterías, como la que estaba dentro del Hotel de la soledad. Esta cafetería fue catalogada «como la mejor del mundo», por el pintor F. A. Hopkinson Smith.

Es importante señalar que las primeras cafeterías en México ofrecían café con leche, ya que  muchas de ellas también funcionaban como lecherías. El café no era negro, posteriormente, a través de los años, se empezó a servir el café americano.

“En la época porfiriana vivía mucho chino en México, vinieron para construir trenes y son justo ellos quienes inventan servir en chorro la leche en un vaso con café.

No podemos dejar de mencionar que otros clásicos que surgieron fue el Café Veroli y años después el Café Progreso, los cuales empezaron a copiar el estilo francés e italiano, además ofrecieron el chocolate de tres tantos, una bebida que rápidamente se volvió muy popular.

En el Recetario Novohispano, publicado por Conaculta, se menciona que el chocolate de tres tantos era preparado con la misma cantidad de azúcar, cacao y canela, aunque algunos historiadores mencionan que la porción de canela debía ser menor.

“En un inicio los cafés eran visitados por comensales masculinos, era raro ver mujeres en estos negocios. Algunos cafés tenían billar, boliche o cantina como atractivos, mientras que otros tenían cantantes para amenizar el momento.

Las cafeterías vivieron una evolución lenta para convertirse en lo que hoy conocemos. Otra de las características es que eran atendidos exclusivamente por hombres. Es hasta 1840 que se empiezan a ver mujeres atendiendo, ya que antes no era bien visto que trabajaran ahí.

o que no podemos dudar es que los primeros cafés de la Ciudad de México tuvieron lugar en el Centro Histórico, en el corazón de la capital.

Asimismo, sus principales consumidores eran hombres que cerraban negocios, que viajaban a la capital o para hablar sobre algún asunto se citaban en estos espacios.

Ya en el siglo XIX surgieron más cafés en el Centro de la Ciudad de México, muchos de ellos de gran fama, los cuales recibieron a importantes personalidades de aquellos años, tanto políticos, escritores, poetas y demás.

Muchos de esos establecimientos actualmente siguen ofreciendo servicio, algunos conservan la esencia de principios de siglo y otros mantienen elementos que nos remontan a aquellos años.

No podemos omitir el famoso Café de Tacuba que abrió en 1912 o a La Blanca, café que surgió en 1915, los cuales son punto de referencia cuando se visita el Centro Histórico, incluso son punto para que los turistas entren a disfrutarlo o a tomar fotografías.