Caficultor colombiano sorprende con producción del grano sin agua

Oscar A. Galeana Sánchez

El tolimense Willintong Gutiérrez utiliza desde 2016 un proceso diferenciado para sus geshas naturales, a través de bolsas gainpro, con lo que busca ahorrar vital líquido para proteger su ecosistema.

TOLIMA, COL. (Agencias).- Willintong Gutiérrez es un joven cafeticultor perteneciente a la cuarta generación de productores en su familia y por ello no duda en afirmar: “Nacimos debajo de un árbol de café”; administra la Finca Villa Coffee en la zona de la vereda La Cristalina, en el corregimiento Bilbao de Planadas, al sur de dicho departamento colombiano.

Además de sentir en la piel la pasión por esta actividad desde su propia herencia, también es un innovador en la producción del aromático que le ha dado fama a su país; ahora ofrece su propia marca de granos Geisha Dynasty Gutiérrez Coffee, con un innovador proceso en el que no utiliza agua.

Gutiérrez tras dejar de lado los estudios de bachillerato para enfocarse en el campo, retomó los estudios para graduarse en 2010, año en que salió la convocatoria para estudiar una Tecnología en Administración de Empresas Agropecuarias en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el cual completó con éxito, a la par que mantenía su actividad agrícola. Más tarde se asoció a una agrupación donde adquirió capacitación que, aunado a lo aprendido en el SENA, comenzó a aplicar en cafés diferenciados.

Fue así que en 2015, adquirió celebridad en Colombia y algunas naciones productoras del aromático por innovar en los procesos de producción de cafés especiales, con una clara visión sustentable y de protección al medioambiente; en 2016 presentó cafés naturales sin procesamiento de agua.

Al respecto, Gutiérrez explicó: “Somos muy dados a seguir la tradición. En el café, si mi vecino utiliza agua para el beneficio, yo hago lo mismo. Tal vez era lo que el mercado pedía en su momento. También estuve en unas giras nacionales que hizo el Ministerio de Agricultura, algunos van de paseo y otros a adquirir conocimientos. No obstante, la tecnología empezó a llegar al sur de Tolima”.

Así que primero capacitó a su plantilla laboral para una recolección diferenciada de granos, sólo de maduración óptima y muy cuidadosa; a continuación, mientras en el método tradicional el grano se coloca en los secaderos, Gutiérrez los coloca en una bolsa especial llamada grainpro, para fermentar el café entre 70 y 80 horas, y después ya lo pone a secar de manera natural. Tras este paso, almacena el café para venderlo en su estado verde. Gutiérrez asegura que el ahorro de agua por carga sería de 5.625 litros, además, si las fincas no cuentan con filtros este líquido contaminado lo reciben las fuentes hídricas.

Aunque reconoce que alcanza a producir 25 cargas por hectárea, un número muy inferior respecto a la caficultura clásica, dijo: “Los vecinos se sorprenden porque en la cultura cafetera la costumbre es ver un café despulpado, fermentado en tanque y lavado. Nosotros solo utilizamos el agua que Dios nos regala, mientras que de la forma tradicional por un kilo de café pergamino seco se utilizan aproximadamente 45 o 50 litros de agua” acotó.

Para financiar su proyecto, Gutiérrez con apoyo del Fondo Emprender y la Alcaldía de Planadas, desarrolló un proyecto que le permitió constituir su empresa formal: “Mis trabajadores son formales, lo cual significa mucho en la ruralidad, les muestro a los demás que sí se puede. Así que manejo los dos componentes, conservación ambiental y formalidad empresarial”, señaló.

Actualmente, Gutiérrez exporta su café a China, Alemania, Italia, Estados Unidos y Canadá a través de un tercero y espera a mediano plazo, adquirir diversas herramientas como una trilladora y empacar su café al vacío, así como tostar y moler el grano en su finca, además de lograr el registro de predio exportador y comercializar su producto terminado, lo que espera lograr en breve.

“El café se vende como pan caliente: saco un lote y ya se está vendiendo el otro, eso se da porque hemos sostenido y mejorado la calidad. Lo importante no es la cantidad sino la calidad, que la persona se tome un café que le va a gustar y que está cuidando su salud” finalizó el productor.