Nuevas regulaciones en Europa afectarán venta de café

Oscar A. Galeana Sánchez

El «Green Deal» pretende detener la deforestación y dentro de sus alcances es detener la expansión de cultivos relacionados a los commodities como café.

El tercer Foro Mundial de Productores de Café, celebrado de manera virtual la semana previa, arrojó la preocupación de cientos de cafeticultores por las regulaciones que próximamente buscará implementar la Unión Europea para la importación de productos agrícolas, derivadas de que recién firmó el “Green Deal”, acuerdo global que pretende detener la deforestación y que entre sus alcances detalla detener la expansión de cultivos relacionados a los commodities como café, soya, palma de aceite y otros.

En una especie de “contradicción” y poco conocimiento del ecosistema que debe imperar en la producción de los cafés, en particular de los diferenciados que son sustentables con su entorno, por parte del acuerdo firmado por los países del Viejo Continente, los productores alzan la voz y advierten que, de implementarse dichas restricciones, la cadena de valor del aromático está en grave riesgo con impacto determinante al cafeticultor, de todos sabido el más afectado del sector cafetalero.

El tema se tocó en el panel presidido por Juan Esteban Orduz, representante de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia para Norteamérica, donde los participantes expresaron su preocupación de que, si la UE implementa tales medidas adicionales a las exportaciones de café de Latinoamérica, “poner en riesgo la cadena de suministro” y añadieron:

“Las regulaciones en ciernes en la UE son consideradas poco realistas, entre otras razones por las limitaciones que enfrentan las familias productoras, como pobre acceso digital en las regiones cafeteras para implementar la trazabilidad de un producto agrícola desde las fincas”.

De tal manera, consideraron necesario entablar un diálogo con reguladores, productores y la cadena de valor en general para que se den soluciones conjuntas y sin descapitalizar al de por si mermado bolsillo del productor, se pueda cumplir con las señalizaciones del Green Deal; en ese sentido, Michael Von Luehrte, secretario general de la Asociación Suiza de Comercializadores de Café, aseveró: “Habrá un problema con la cadena de suministro para Europa si esta legislación se aprueba tal y como está redactada actualmente”, ya que además de la poco realista solicitud de “digitalizar” las zonas cafetaleras, se requieren fuertes inversiones que recaerían en los agricultores que es sabido, son los que menos recursos obtienen de la venta del aromático y muchos de ellos viven sumidos en la miseria.

Orduz por su parte, aseguró que otra de las medidas de la UE, como la trazabilidad de los cultivos, para identificar que en el país no contribuye a la deforestación, simplemente es “poco realista”, y añadió: “Las regulaciones ambientales que están colocando los países desarrollados, no solo afectan al sector del café sino a varios productores agrícolas, ya que no están conectadas con la realidad… Ellos dicen que cualquier producto que se produzca con deforestación no puede entrar a la Unión Europea. Sin embargo, esto debe tener una trazabilidad completa hasta la finca, que al mirarlas en la práctica no se pueden aplicar, ya que cuesta mucho dinero que el cafetero no va a poder pagar. Esto puede llevar a que los productores decidan incursionar en otras prácticas de cultivos domésticos, como la ganadería. El propósito final, que aunque es bien intencionado, puede terminar teniendo efectos colaterales para los campesinos”, sentenció.

Cabe recordar que no es la primera polémica en torno a la industria del café en que se ha visto envuelta la Unión Europea recientemente; apenas el mes pasado comenzaron los lineamientos para previsiblemente en octubre próximo evite la compra de productos agrícolas en que se haya documentado trabajo y maltrato infantil en su proceso, e ignorando la denuncia que la agrupación global GoodNews Coffe, creada en Barcelona en 2020, evidencia que en el caso del café, es prácticamente imposible que no haya mano de obra de infantes ya que el 80 por ciento de su estructura es familiar, así que los hijos apoyan a sus padres en las cosechas, ya que es su única fuente de ingresos.

De acuerdo a dicha agrupación, a través de su campaña Good Coffe Agreement, aún existen 2.5 millones de niños en todo el mundo que trabajan en cafetales –esto es, uno de cada diez labriegos en finca son infantes–, pero aún más grave, que más de 40 millones de productores cobran menos de 100 dólares al año y la mayoría viven en situación de pobreza, mientras que el 80 por ciento del mercado mundial lo controlan tres grandes empresas.