Preocupa productividad a cafeticultores de Chiapas

Oscar A. Galeana Sánchez

El cambio climático, la inflación, escases de mano de obra y precios bajos, provocan que su cosecha bajara entre 25 y 30% y para el presente ciclo el panorama no parece mejorar.

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS.- Preocupa el impacto del cambio climático a productores de la entidad, que calculan pérdidas del 25 a 30 por ciento de sus cosechas en el último ciclo cafetalero, por lo cual, ante un escenario de escases de lluvia y alteraciones climáticas vivido durante 2023, vislumbran un escenario similar para la temporada próxima a comenzar. Aunado a lo anterior, la inflación y bajos precios de venta del grano, también repercutirán al momento de la cosecha.

Al respecto, Argelio Díaz Jiménez, presidente de la Cooperativa de Productores de Café (Coopcafé), que reúne a 24 organizaciones con cerca de 13 mil 500 productores, explicó a agencias internacionales, que fueron diversos factores los que tuvieron que ver que la producción del aromático el año pasado se contrajo entre 25 a 30 por ciento, así que si desean recuperar los números para el próximo ciclo, deberán superar varios retos en puerta: “En este principio de año, en primer lugar son los precios, que no alcanzan a cubrir todo los costos que invertimos al café, y luego está el cambio climático y la sequía”, indicó.

Según estimaciones de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a la fecha cerca del 61.59 por ciento del territorio nacional presenta sequía de moderada a excepcional; justo en la frontera sur y Chiapas, se detectó 50.7 por ciento de superficie “anormalmente seca”, un 22.9 por ciento con sequía moderada y 8 por ciento con severa. Ante este escenario, el cultivo y productividad del café se agudiza puesto que las plantaciones solían desarrollarse en temperaturas entre 30 a 32 grados, pero en el último año, el termómetro se elevó hasta 40 grados y aunado a lo anterior, los ciclos de lluvia se desfasaron.

Por ello, el líder cafetalero advirtió: «Todo estaba bajo una regla, un calendario que ya teníamos desde muchos tiempo atrás, que nos decía en qué tiempo sembrábamos, qué tiempo cosechábamos y en qué tiempo íbamos a hacer las cosas. Hoy ya no, nos destanteó el cambio climático. Antes, en las zonas altas se cosechaban de 15 hasta 18 quintales por hectárea, pero eso este año no va a ser posible por los cambios de temperaturas que hicieron que los granos queden muy pequeños”.

Además de lidiar con el cambio climático, los productores deben encarar otros aspectos que complican aún más la productividad de sus cultivos; la inflación que cerró 2023 con cifras aceptables del 4.66 por ciento, que sin embargo, para el sector agropecuario se elevó a 5.66 por ciento, lo cual impacta directamente en insumos como fertilizantes, nutrientes y herramientas, así como capacitación técnica y trasportación de cosechas, lo cual los vuelve prácticamente inaccesibles para micro y pequeños cafeticultores y agrupaciones agrícolas indígenas, aún y que reciban el apoyo federal “Producción para el Bienestar”, que es insuficiente para toda la inversión que tienen que hacer en sus parcelas.

Y si algo faltase, deben lidiar con otros factores como los bajos precios que las comercializadoras les imponen en la compra de sus cosechas y la ausencia de mano de obra, sobre todo joven, para levantar los granos y ayudar en la plantación, ya que el recambio generacional se ha estancado porque las nuevas generaciones prefieren emigrar a otros sectores e incluso de la entidad, por ver poco atractivo laborar en el café.