Hasta siempre Don Facundo Vázquez Carmona: Pionero del café mexicano

Oscar A. Galeana Sánchez

El cofundador de Café Oriental murió a los 97 años. Rendimos homenaje a un ser comprometido con su familia, sus clientes y el crecimiento del café mexicano por más de siete décadas. 

Don Facundo Vázquez Carmona, cofundador en 1950 de la empresa Café Oriental Vázquez Hermanos, falleció la tarde de este lunes 22 de abril a los 97 años de edad, informaron fuentes cercanas a la familia y por medio de las redes sociales de dicha empresa, lo que ha generado profundo pesar en la gran familia del café mexicano. 

Durante 73 años, Don Facundo, cariñosamente conocido, lideró la empresa que él y su hermano Lauro establecieron para la venta de café tostado y molido en la colonia Anáhuac. En una entrevista con El Mundo del Café 98, en el marco del 65 aniversario de Café Oriental, recordó parte de su trayectoria. Destacó que la fortaleza de su empresa familiar radica en el compromiso, respeto y excelencia en el servicio y producción, valores que logró inculcar en sus hijos, nietos, bisnietos y demás miembros de la compañía.

Don Facundo fue testigo privilegiado de la evolución de la industria mexicana del café a lo largo de su vida. En la década de 1950, durante los primeros pasos del periodo conocido como «crecimiento estabilizador» en la economía mexicana, él mismo vendía sus paquetes de café puerta a puerta. Enfrentó con determinación la crisis cafetalera de la década de 1990, que lo llevó a buscar alternativas para satisfacer a su clientela. Finalmente, experimentó la gratificación de ver su café servido en la Casa Blanca durante la administración del presidente George W. Bush, proveniente de sus fincas en El Cuarenteño, Nayarit.


En una conversación con nuestra revista, Don Facundo rememoró su trayectoria laboral diversa, que incluyó incluso ser chofer de una línea de autobuses. Fue cuando su hermano Lauro lo invitó a aventurarse en la venta de café puerta a puerta que nació Café Oriental Vázquez Hermanos. Así lo relató:

«Comprábamos café a los tostadores de la época en La Merced, donde había muchos proveedores. Nos entregaban el café en paquetes de medio y un kilo, y así lo ofrecíamos. Al principio, éramos neófitos en el mundo del café, aprendiendo sobre la marcha. En aquel entonces, el café popular, compuesto principalmente por haba y garbanzo con poco café, era lo que predominaba. Con el tiempo, fuimos creciendo gradualmente hasta que acumulamos suficiente capital para establecer nuestro primer tostador en los terrenos actuales. Nuestra clientela en restaurantes y hoteles aumentaba, lo que nos llevó a convertirnos en mayoristas. Luego, decidimos abrir puntos de venta al público, comenzando con el primero en Laguna de Términos, seguido por otros en Tlalpan y Tepito, ubicaciones estratégicas en la ciudad. Sin embargo, con el tiempo, optamos por cerrar estos últimos puntos de venta».

La pasión por el café de Don Facundo se transmitió a sus hijos desde temprana edad, ya que pasaban sus vacaciones escolares junto a él en el tostador. Varios de ellos incluso se especializaron en la producción y calidad del grano para contribuir al éxito de la empresa. Don Facundo supo adaptarse a lo largo de las décadas, pasando de la época de los sabores fuertes y tostados oscuros al auge del café de especialidad en los últimos 20 años.

Su filosofía de siempre aprender de la tecnología y compartir conocimientos con su familia y empleados fue el distintivo de Don Facundo Vázquez Carmona. Con cuatro generaciones trabajando codo a codo con él, contribuyeron al legado y la solidez de Café Oriental. Lograron combinar la tradición familiar de respeto y esfuerzo con la implementación de tecnología de punta y formación continua, resultando en la oferta de café tostado y molido de excelente calidad, así como mezclas especializadas.

Hoy, se cierra un capítulo importante en la historia del café mexicano. Un empresario de la vieja guardia que se adaptó y evolucionó con los tiempos ahora parte de este mundo. Descanse en paz, Don Facundo Vázquez Carmona. Gracias por su invaluable contribución y por un trabajo bien hecho.